En un mundo en bloques, Asia apuesta por el petróleo ruso.

En un mundo en bloques, Asia apuesta por el petróleo ruso.

No sólo el crudo ruso se depreció un 30% sino que los fletes de los petroleros son más económicos. La importación a Rusia es totalmente benéfica para cualquiera que priorice el interés económico nacional. Créditos: G7 hu

La invasión rusa a Ucrania produjo importantes movimientos en la geografía comercial. El escenario de fuertes sanciones económicas a Rusia por parte de Estados Unidos y sus aliados desató oportunidades para el resto de los países, por ejemplo la depreciación cercana al 30 % del crudo Ural. En efecto, numerosos países asiáticos apuestan por él, y así reconfiguran el escenario comercial.

Aumenta el flujo ruso-asiático

Con la histórica depreciación del petróleo ruso, los países asiáticos necesitados de energía para que sus industrias no se detengan, profundizaron relaciones comerciales con Putin. Entre principios de marzo y mediados de abril, el precio del barril cayó de $111 a $78, según datos de Refinitiv. 

El flujo de petróleo en el sentido Rusia-Asia continúa, y en algunos casos crece exponencialmente en relación a años anteriores. De 380 petroleros que partieron desde el 24 de febrero, 115 se dirigieron a Asia. La importación en India de crudo ruso aumentó ocho veces comparado con 2021, mientras que con China trepó al 33% con respecto al mismo período del año pasado.

Al respecto, Nirmala Stiharaman, ministra de Finanzas india, declaró: “Pondría el interés nacional de mi país en primer lugar. En primer lugar, el combustible está disponible y está disponible con descuento. ¿Por qué no debería comprarlo?”.

El sentido de la oportunidad parece haber guiado no solo a los países más cercanos en términos geopolíticos a Rusia, sino también a otros que están bajo la órbita norteamericana como Singapur. Vandana Hari, fundadora y directora ejecutiva de Vanda Insights, empresa dedicada a los negocios de hidrocarburos con sede en aquel país, señaló que el petróleo ruso es una “opción atractiva”. Esto es para los compradores que no enfrentan el escrutinio público sobre sus compras. “Las empresas en Singapur tampoco estarían bajo ninguna obligación o presión del gobierno para evitar los barriles rusos, y las empresas en Asia, en general, no están bajo escrutinio para tomar una posición corporativa contra Moscú”.

Lucha geopolítica

La lucha por la construcción de un orden global encuentra en el enfrentamiento armado entre Rusia y Ucrania un escenario de disputa cruento, que pone de manifiesto diversos conflictos. Ante la imposibilidad de doblegar las capacidades rusas en el plano militar, el bloque encabezado por Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea optó por el económico. Este fue el terreno indicado para debilitar. Con el objetivo de aislar se declararon más de 3000 sanciones contra Rusia.

En ese sentido, Rusia tuvo también capacidad para contrarrestarlas a partir de la alianza estratégica que ha tejido con el esquema multipolar, liderándolo en conjunto con China, Irán e India, entre otras potencias. 

Narendra Modi, primer ministro indio, junto a Vladimir Putin. La alianza indo-rusa es una pieza fundamental en el esquema multipolar. Créditos: Deccan Herald

El multipolarismo es un bloque geopolítico que le disputa la construcción del orden global al unipolarismo angloamericano. Se expresa en espacios de organización como la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), los BRICS y la Unión Euroasiática (UEEA), y también en iniciativas como la Ruta de la Seda, impulsada por China.

Es decir, el conflicto entre Rusia y Ucrania tan solo pone de manifiesto un enfrentamiento de escala global entre el esquema multipolar y el unipolar. En este caso, más claramente, entre Rusia y la OTAN. En consecuencia, apostar por el recurso energético más importante de las últimas décadas en favor de Rusia tiene costos de orden geopolítico. Desde que Estados Unidos y Gran Bretaña anunciaron que dejarían de importar petróleo ruso como parte de su respuesta más amplia a la guerra en Ucrania.

Rebeldía o sumisión

En síntesis, continuar los negocios con Rusia expresaría un respaldo, o por lo menos no un boicot, a su política intervencionista. La OTAN lo lee como un revés para su estrategia de asfixia. 41 petroleros se han dirigido a los Países Bajos, 36 a Italia y nueve a Alemania, países que en lo diplomático parecen ordenarse bajo el paraguas unipolar, pero el suministro de hidrocarburos de Rusia a la Unión Europea sí expresa una dependencia clara.

La alianza económica entre Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) es de carácter estratégico y representa un dolor de cabeza para el unipolarismo. Créditos: Wikimedia Commons

A lo sumo, la oportunidad de petróleo y fletes rusos baratos generó debate en algunos actores específicos en el marco de esta disputa de carácter geopolítica, pero en casi ningún caso significó un alineamiento al boicot unipolar. Incluso Japón ha continuado su importación. Todo parece indicar que otras sanciones económicas que no apunten a lo energético no van a tener gran impacto, por ende la pregunta es qué pondrán como prioridad las principales potencias: el alineamiento geopolítico para debilitar al multipolarismo, o los propios intereses nacionales para no desactivar sus industrias estratégicas. 

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